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jueves, 22 de diciembre de 2016

El tonto que, por casualidad, ganó el gobierno de un imperio

Mario J. Viera


Dicen algunos, de los que tienen conocimiento historiográfico, que la Historia es caprichosa, un poco loca y que, en ocasiones, sus obras no tienen sentido, al menos en el aspecto lógico. Pero la Historia no es una deidad que apriorísticamente determina el curso de la vida de los pueblos, sino, son sus hechos los que muestran los caminos a seguir o los que hay que evitar, porque ella es solo memoria ancestral de los pueblos, experiencia a posteriori de los hechos llamados, valga la redundancia, “históricos”.

Pero si algo hay que decir de la Historia, si la concebimos como deidad, es que muchas de sus obras resultan paradójicas. Si, toda la historia de la humanidad está cargada de paradojas. Y una de estas paradojas fue aquel antojo “histórico” de elegir, para encabezar a una poderosa nación, a un tonto, o al menos a alguien ignorante de las lides políticas y del arte de la guerra. Un pobre tonto del que todos hacían burlas, por sus maneras de hablar, a menudo balbuciente, su tendencia a cojear.

Cuánto habría sufrido en su autoestima aquel pobre hombre, pobre por sus condiciones personales a la vista de todos los que le conocían, si hasta su propia madre, según un chismoso histórico, “le llamaba sombra de hombre, infame aborto de la Naturaleza; y cuando quería hablar de un imbécil, decía: Es más estúpido que mi hijo...” Y ese mismo chismoso nos cuenta que aquel hombre, desde su juventud “se vio obligado a luchar con diferentes y obstinadas enfermedades; y quedó con ellas tan débil de cuerpo y de espíritu que ni siquiera en edad más avanzada se le consideró apto para cualquier cargo público, ni tampoco para ningún negocio particular”. Y, lo que es peor, y aquí está la paradoja, por casualidad ascendió al gobierno. Y casualmente, como se cuenta que entre sus muchos defectos, aquel que todos veían como si fuera excremento humano, estaba el de ser un cobarde y por serlo, la casualidad hizo que le encumbraran al máximo cargo de la nación. Y así comenzaba una fábula real, que ya el propio Esopo hubiera envidiado haberla escrito. Algo así como: “Se encontraban reunidos los animales en un festejo para nombrar a un nuevo rey que sucediese al león, que había sido presa de los cazadores...”.

Este estrafalario personaje histórico respondía al nombre de Tiberio Claudio César Augusto Germánico, de la dinastía Julio-Claudia, pero más conocido solo por su nombre Claudio. Su sobrino Cayo Julio César Augusto Germánico, más conocido por Calígula gobernaba como emperador del Imperio Romano; pero Calígula regía despiadadamente actuando como loco que hasta el filósofo Séneca creyó ver en sus “ojos torvos y emboscados bajo una arrugada frente…” claras señales de insania. Calígula se ganó el odio de muchos y entre esos muchos se organizaron conspiraciones con la intención de asesinarle. Algunas fracasaron, pero la última, dirigida por el tribuno militar de la Guardia Pretoriana Casio Querea lograría su propósito. Casio un soldado a toda prueba odiaba al emperador y ¿cómo no hacerlo si aquel joven enloquecido siempre le trataba con fiero desprecio y crueles burlas? Casio Querea, era un hombre en la edad madura (45 años de edad) de robusta complexión que contrastaba con su voz atiplada, se dice que debido a una herida que había recibido en sus genitales.

 Y Calígula se burlaba del aparente afeminamiento de Casio, diciéndole, unas veces, Príapo, otras, le denominaba Venus o lo acusaba de blando y afeminado. Pero no todo el mundo soporta las burlas de los poderosos y el escarnio es guardado dentro del pecho hasta un día en que la furia estalla. El 24 de enero del 41, Casio daría el golpe fulminante. El mismo se ofreció, al resto de los conspiradores para ser el primero en herir a aquel joven y enfatuado emperador. Calígula, según cuenta ese que denominé chismoso histórico, Suetonio, recibió hasta treinta heridas de espada incluso en sus genitales y Josefo informaría que el centurión Aquila le daría la estocada final. Se armó entonces la grande, y el normal corre-corre. Stephen Dando-Collins (La maldición de los césares) reconstruyendo los hechos nos dice que Arruncio Escriboniano un senador que acompañaba a Calígula salió corriendo a dar aviso a la guardia germana, “vociferando que se estaba produciendo un asesinato”; como los guardias germanos recibían buena paga de Calígula decidieron cobrarse venganza. “corrieron en dirección al palacio de Calígula, blandiendo sus espadas y profiriendo duras imprecaciones en su lengua nativa”.

Cuando todo el alboroto llegó hasta Claudio este de inmediato corrió a esconderse tras unas cortinas temiendo por su vida. Pobre de él, sudaba y temblaba orando a los dioses. Entonces los guardias germanos vieron llegaron hasta donde se ocultaba Claudio y el soldado Grato fue quien primero le encontrara. “Mientras los barbados camaradas del soldado Grato ─ expone Stephen Dando-Collins ─ se congregaban alrededor de Claudio, observándole con evidentes muestras de incredulidad, Claudio que, seguía arrastrándose sobre las rodillas de manera harto humillante, estaba convencido de que pensaban matarle, por creer que algunos de aquellos guardias germanos habían asesinado a Calígula. Ahora bien, cuando cayó en la cuenta de que buscaban vengar la muerte de su sobrino, les suplicó que le perdonasen la vida, jurándoles que no tenía la menor idea de quién podía haber asesinado al emperador”. Sin embargo, Grato le sonrió amablemente, le tomó de la mano, le hizo incorporar y le tranquilizó diciéndole: “Deje de preocuparse por salvar la vida, mi señor. Ahora debe pensar en cosas más elevadas, debe pensar en cómo gobernar un imperio. Un imperio que los dioses, preocupados por la suerte del mundo habitado, han puesto en sus manos virtuosas luego de eliminar a Cayo [Calígula]. De modo que venga con nosotros y acepte el trono que por su estirpe le pertenece” (Dando-Collins).

Así, la guardia germana y la pretoriana llevándole en andas hasta el Senado le proclamaron imperator. El gran favor recibido lo compensó luego Claudio con un buen aporte pecuniario a aquellos que ahora serían sus fieles servidores. Más tarde, hizo aprehender a Casio Querea condenándole a la muerte por haber asesinado a Calígula por inquina personal. Quizá todos pensaron que para sustituir al león asesinado habían elegido a un mono; pero el mono resultó tener la astucia de la zorra.

Aquel hombre que ya contaba con 64 años de edad, torpe al hablar y al caminar, que nadie en su poderosa familia le consideraba útil para algún puesto público, despreciado tanto por su madre como por su abuela, que era la burla en la corte de Calígula y que entre sus deficiencias estaba la de darse al alcohol, resultó ser un eficiente administrador de los recursos públicos que como señala Araceli Rego en su blog, mandó secar el Lago Fucino, con el objeto de transformar el terreno en tierra cultivable, y para que el río cercano al lago fuese navegable todo el año, y un verdadero estratega militar que amplió las fronteras del imperio con la conquista de Britania, la anexión de Mauritania y los territorios orientales de Licia, Panfilia, Judea y Tracia, y que fue amado por el pueblo de Roma.


Bromas que ofrece la Historia. Una fábula real cuya moraleja es simple: Nunca juzgues a un ser humano por su apariencia externa, porque muchas veces, tras sus torpezas físicas puede esconderse una mente brillante.

miércoles, 21 de diciembre de 2016

PARA MI AMADA ETERNA

Mario J. Viera


¡Cuántas veces te vi parada a mi lado! Busque con mis ojos tu rostro, pero tu gélida mirada me rechazaba. Te alejabas de mí con tu sonrisa triste, como diciéndome: “¡Será algún día!”

No te busco, ni te fuerzo a tomarme entre tus brazos, porque sé que, en un día cualquiera, de un cualquier año, vendrás a buscarme. Tu pálido rostro se volverá hacia mí y tus fríos brazos me acogerán... y disfrutaré de tu entrega y serás mía como yo estoy destinado, inexorablemente, a ser tuyo.

Es hermosa mi amada, aunque otros no la vean como yo la contemplo. Ella es dulce y tranquila, aunque otros la crean amarga y cruel.

Fuerza en ella, mi amada, hay... e inspira temor, el temor de lo inevitable, de lo que tiene que ocurrir, porque tiene que ocurrir...

Y recorres el mundo incansablemente visitando, tanto al palacio suntuoso del potentado como a la choza del pobre mendigo. Tu nos miras a todos como iguales y a todos igualas, al valiente y al cobarde, al sabio y al ignorante, al pobre y al rico... ¡No reconoces clases ni privilegios!

Los años pasan y mis días se acortan y yo te espero, sin anhelo, sin apuros, sabiendo que ya no estás muy distante, conociendo que ya estás próxima... Y ha de llegar el momento, cuando me digas, con un beso tuyo: “¡Ya es la hora... Acompáñame!” Entonces yo me volveré olvido, mi nombre apenas se pronunciará, pero tú me conducirás por las sendas del reencuentro, donde me aguardan aquellos que fueron tan queridos por mí...


Te abrazarás a mí, amada eterna, te unirás a mi cuerpo con fruición lujuriosa y te llevarás mi calor en tanto yo comparto tu frialdad y nos disipemos en un orgasmo de eternidad... ¡Cuán hermosa eres, mi amada eterna, oh, amada Muerte! 

martes, 15 de noviembre de 2016

La Verdad

Mario J. Viera


¿Qué es la verdad? Muchas veces me lo pregunto e intento buscarla en el intrincado bosque de mi propia psicología... Creo en ocasiones haberla encontrado y, no obstante, cuando la miro de frente se me muestra indefinida o cubierta con ropas prestadas que ocultan lo que en ella es cierto. Y no encuentro la verdad en toda su desnudez. “La verdad desnuda”, así la presentan algunos para asegurar que no mienten, que lo que afirman es lo rigurosamente creíble y te muestran y me muestran datos, todos confiables, estadísticas fundadas en un dos por ciento de error... pero si hay, aunque solo sea una fracción de error, como se puede aceptar esa verdad estadística.

La verdad solo es posible en las matemáticas y no obstante, en sus proposiciones también queda espacio para lo absurdo. ¿Cuántos espacios separan al 1 del 2? La simple verdad constata que solo hay un espacio entre el 1 y el 2 y, al mismo tiempo, se niega, porque siempre habrá un número mayor que uno y menor que dos y jamás podrá alcanzarse el 2 partiendo del 1: 1.0, 1.001... 1,1, 1,2, 1,3..., hasta el inalcanzable infinito... lo que no se conoce, lo inabarcable...

La verdad es lo que tú o yo o aquel creemos y, sin embargo, lo que yo creo ser verdad tú no lo vez de igual modo; y aquel niega lo que tú y yo creemos y tú y yo no creemos lo que aquel cree. Y así nos complica la vida Aristóteles cuando argumentó: “Decir de lo que es que no es, o de lo que no es que es, es lo falso; decir de lo que es que es, y de lo que no es que no es, es lo verdadero”. Pregunto y mantengo mi duda: ¿Y qué es lo que es, y qué es lo que no es? Si yo creo que algo es, es solo mi apreciación, porque tú puedes creer que lo que para mí es, a la luz de tu experiencia, es lo que no es.

A la verdad se llega por la razón... No, se llega por la experiencia sensible... Los que opinan la tesis primera son los racionalistas... Los que opinan según la segunda tesis son los empiristas, pero racionalistas y empiristas no se ponen de acuerdo, ni llegan a las mismas conclusiones sobre qué es verdad...

Verdad es que se nace; verdad es que se muere. La muerte es una verdad inobjetable, pero también hay quienes no ven en la muerte una realidad tangible y, cierta, sino como una parte inacabada de la existencia y se cree entonces en la verdad trascendental que niega la muerte como fin del todo, porque la vida, la cierta, la verdadera, trasciende. Esta una verdad indemostrable y solo es verdad en nuestra conciencia y en nuestro inacabable deseo de eternidad... La verdad se escurre dentro de nuestras ilusiones, y creemos encontrarla en lo profundo de nuestra psiquis, en nuestra voz interior. “¿Qué es la verdad? ─ se interrogó Mahatma Gandhi ─ Pregunta difícil, pero la he resuelto en lo que a mi concierne diciendo que es lo que te dice tu voz interior”, y lo reafirma Agustín de Hipona, diciendo: “No vayas fuera, vuelve a ti mismo. En el hombre interior habita la verdad”.

Verdad es lo que está aprobado por la costumbre, pero ¿acaso la costumbre no pudiera estar fundada sobre lo equivocado...?


Pilatos cuando enjuiciaba al galileo preguntó sin recibir respuesta: “¿Y qué es la verdad?” ¿Por qué habría de creer a aquel que a sí mismo se proclamaba ser la Verdad?

Una verdad es cierta y es que, toda la verdad en este mundo, siempre será una verdad relativa...Rechaza lo que aparentemente es imposible y quizá estés en la verdad. Arthur Conan Doyle así lo creía: “Una vez descartado lo imposible, lo que queda, por improbable que parezca, debe ser la verdad”; sin embargo, lo que antes se consideraba imposible después se descubrió que sería posible, ¿Acaso, entonces, la verdad no siempre es verdad? Y Goethe vio como la verdad es, en ocasiones, desvirtuada por los mismos que la buscan y dijo: “Si los hombres, una vez que han hallado la verdad, no volviesen a retorcerla, me daría por satisfecho”.

Verdad y mentira todo mezclado; ¿Acaso en toda verdad no se oculta alguna falsedad? Y Cicerón el hábil orador y político de la época de agonía de la República de Roma hizo la siguiente advertencia: “La falsedad está tan cercana a la verdad, que el hombre prudente no debe situarse en un terreno resbaladizo”.


Cuando pensamos que hemos llegado a la verdad nunca faltará otro que con fuertes argumentos y razones creíbles nos hagan dudar de la verdad que habíamos advertido, en fin, la verdad es lo creíble, aunque no siempre lo que es creíble sea cierto. Entonces, ¿qué es la verdad?

sábado, 12 de noviembre de 2016

Teoría de la estupidez de Carlo Maria Cipolla

Tomado de Vigilia pretium libertatis y otras fuentes.



Carlo Maria Cipolla (1922 - 2000) fue un historiador económico italiano. Cipolla exploró el controvertido tema de la estupidez formulando su famosa Teoría de la Estupidez, expresada por primera vez en su ingenioso panfleto de 1988 titulado Allegro ma non troppo. En este escrito Cipolla desarrolla una visión de la gente estúpida como un grupo más poderoso que grandes organizaciones como la Mafia, el Complejo Militar Industrial (MIC), o la Internacional Comunista. El grupo de los estúpidos, sin reglamentaciones, líderes o manifiestos, consigue ejercer un gran efecto con una coordinación increíble.

En el mismo libro pueden encontrarse las leyes fundamentales de la estupidez:

Primera: Siempre e inevitablemente cualquiera de nosotros subestima el número de individuos estúpidos en circulación.

Podemos pensar que hay muchos estúpidos. Podemos pensar que nos acechan. Pero siempre fallaremos en el cálculo de su cantidad por dos razones: la primera, gente que en algún momento considerábamos inteligente, nos sorprende con su estulticia; la segunda: el estúpido aparece por sorpresa en los momentos y lugares más inesperados. Podemos confiarnos y bajar la guardia, pero el estúpido, tarde o temprano aparecerá ahí. Como es imposible saber la proporción exacta de estúpidos en una población, a ese número lo identificaremos con el símbolo Å.

Segunda: La probabilidad de que una persona dada sea estúpida es independiente de cualquier otra característica propia de dicha persona.

La evidencia científica apunta a que todos los hombres tenemos en conjunto las mismas capacidades. Sin embargo, Cipolla piensa que no. Cipolla defiende que hay hombres que nacen irremediablemente estúpidos. La estupidez connatural no entiende de clase social, raza, nivel educativo ni de ningún otro factor. No caben por tanto discriminaciones en función de la estupidez. La estupidez, como el cagar, es la cosa más democrática que hay.

De la misma forma que la naturaleza hace que nazcan más varones que mujeres con independencia de latitud, medios y tamaño de la población. La proporción Å permanece constante en todas partes y bajo cualquier circunstancia. Å se observa en una población y en cualquier muestra o subconjunto de esa población. Å aficionados del Betis son estúpidos, Å receptores del premio Nobel también lo son. Esta Segunda Ley es ley de hierro y no admite excepciones. Siempre habrá una cantidad Å de gente estúpida y esa cantidad, de acuerdo a la Primera Ley, siempre la subestimaremos.

Tercera: Una persona es estúpida si causa daño a otras personas o grupo de personas sin obtener ella ganancia personal alguna, o, incluso peor, provocándose daño a sí misma en el proceso.

Las ganancias o pérdidas derivadas de nuestros intercambios resultan en un cuadrante donde se ubican cuatro tipos de personas: incauto, inteligente, estúpido y malvado.

Gráfica 1


Inteligente es quien obtiene ganancia propia y proporciona ganancia a los demás. Malvado es quien obtiene ganancia a costa de las pérdidas de otros. Incauto es quien pierde proporcionando ganancia a otros. Y estúpido es quien pierde y hace perder a los demás.

Es normal que a una persona mentalmente equilibrada le cueste comprender al estúpido. Puedes entender la lógica del inteligente. Puedes entender la lógica del malvado (un malvado persigue un beneficio sin escrúpulos). También puedes entender al incauto: sus acciones le hacen perder y otros ganan. Frente al malvado es posible levantar defensas: puedes prever por dónde te va a atacar. Frente al estúpido no hay defensas que valgan: sus acciones no buscan el beneficio propio. El estúpido es tan impredecible como inoportuno.

Si el 100% de la población fuera malvada, el mundo no colapsaría: no habría una pérdida neta (la contrapartida es que tampoco habría ganancia o progreso). No todas las personas están todo el tiempo en uno de estos cuadrantes. No todo el mundo es inteligente todo el tiempo, ni incauto todo el tiempo. En función del resultado promedio de sus intercambios, las personas se sitúan en algún punto de este plano cartesiano.
Gráfica 2

El malvado perfecto es aquel cuyo beneficio neto iguala exactamente la pérdida neta de su víctima. El ejemplo común sería el del ladrón que roba 100 pesetas y cuya víctima pierde exactamente 100 pesetas. Claro que esta es una situación ideal, de laboratorio. La víctima que pierde 100 pesetas probablemente no pueda disfrutar de un café esa mañana y por lo tanto ha perdido más de 100 pesetas.

El malvado inteligente es aquel cuya ganancia es superior a la pérdida que provoca (pensad en el presidente de una diputación). Pero los malvados más numerosos son los malvados estúpidos. Un malvado estúpido es aquel cuya ganancia es inferior a la pérdida que provoca. Aunque sea el propio malvado quien valora su ganancia, es la víctima quien valora su pérdida. Te rompen una luna del coche para robarte la radio y tienes que perder una mañana en el taller.

El estúpido, recordemos, no obtiene beneficio alguno con sus acciones que dañan o perjudican a los demás. Y las más de las veces se perjudican a sí mismos por el camino. Hay factores que explican el impresionante poder de la estupidez humana.

Por ejemplo, está el hecho de la impredecibilidad del estúpido. Al estúpido no se le ve venir. Una persona inteligente levanta sus defensas de forma racional. Evalúa sus vulnerabilidades y trata de protegerse, pero estas protecciones responden a un comportamiento racional que espera un ataque racional. El estúpido es irracional. No sigue ninguna lógica. Al llevar a cabo acciones que provocan pérdidas sin procurar beneficios, su víctima no tiene ningún criterio por el que empezar.

Otro factor que explica el impresionante poder de la estupidez humana es la presencia de Å en puestos de poder o responsabilidad: ya sean presidentes, directores, generales, obispos o diputados, tienen un poder en sus manos que multiplica su capacidad de hacer daño y provocar pérdidas. Muchas veces, los puestos de responsabilidad dependen de la elección de grupos más o menos grandes de personas. Esos grupos contienen una proporción Å de estúpidos y por lo tanto sus elecciones perjudican a los demás y a sí mismos. ¿Por qué? Porque son estúpidos, te lo estoy diciendo.

Estas elecciones irracionales y este comportamiento impredecible refuerzan el poder o la capacidad de hacer daño del estúpido. La persona inteligente siempre es sorprendida por el estúpido e incluso cuando se prevé un ataque, planear la defensa no es posible porque el estúpido no sigue ningún plan. Ni siquiera, después del daño hecho, es posible lanzar un contraataque. Tal es de errático e inverosímil el estúpido. Recordemos a Schiller cuando decía que "contra la estupidez, los propios dioses luchan en vano".

Finalmente, otra cosa que explica el impresionante poder de la estupidez humana es que el estúpido carece de conciencia de ser estúpido. El inteligente sabe que es inteligente, el malvado sabe que es malvado, el incauto lamenta ser un incauto. El estúpido no sabe que es estúpido. Cree estar en cualquier otra categoría y allá va pisando fuerte, dispuesto a arruinarte el día, provocar un conflicto, estropear algo o hacerte perder el tiempo; careciendo de motivos o incentivos para cualquiera de estas cosas.

Cuarta: Las personas no-estúpidas siempre subestiman el potencial dañino de la gente estúpida; constantemente olvidan que, en cualquier momento, en cualquier lugar y en cualquier circunstancia, asociarse con individuos estúpidos constituye invariablemente un error costoso.

No sorprende que los incautos no puedan evaluar correctamente la capacidad de hacer daño de los estúpidos. El caso es que los inteligentes y los malvados cometen el mismo error. Ya sea por desdén, por falsa seguridad o porque creen que pueden sacar provecho del estúpido.

Pensar que se puede sacar provecho de un estúpido es un grave error que pone de manifiesto la incomprensión del fenómeno de la estupidez humana. Además, en el transcurso del plan de acción, el estúpido aprenderá nuevas formas de trastocar tus planes, de sorprenderte con su estupidez y, finalmente de causarte daños a ti (y probablemente a sí mismo).

Quinta: El estúpido es el tipo de persona más peligrosa que existe. Corolario: El estúpido es más peligroso que el malvado.

Si en lugar de estudiar intercambios individuales tomamos el conjunto de los intercambios agregados de una población, podemos dividir el plano cartesiano de la estupidez en dos partes.
Gráfica 3

Igual que sucede con el malvado. El incauto también se divide en dos clases. El incauto inteligente (o tonto útil) es aquel cuya pérdida propia es inferior al beneficio ajeno. El incauto estúpido es aquel cuya pérdida propia es superior a la ganancia que otros obtienen de él.

Con esto claro, podemos dividir el plano de la estupidez con una línea. Quienes están a la derecha de la línea aportan un beneficio o bienestar agregado a la comunidad y quienes están a la izquierda causan pérdidas, daños o inconvenientes.

Es de incautos pensar que el éxito o fracaso de una sociedad depende de la variación de esa línea divisoria. Recordemos la proporción Å de estúpidos y la Segunda Ley. Tanto una sociedad próspera como una en decadencia tienen la misma proporción de estúpidos. En particular, la decadencia o resultado negativo neto de las acciones humanas agregadas depende del aumento de la actividad de los estúpidos por permisividad de los otros grupos. Otro factor de decadencia es el aumento de la población incauta estúpida y malvada estúpida en sus respectivos cuadrantes.

En concreto, el pernicioso aumento de la presencia de malvados estúpidos en puestos de responsabilidad y el aumento de incautos estúpidos entre quienes los eligen o les consienten suelen ser causa de decadencia. El poder, para el estúpido, funciona como un catalizador en una reacción química.

viernes, 28 de octubre de 2016

Capítulo XXXI Segunda Parte. “Amigos, aliados y enemigos. Un análisis crítico de la Era del castrismo”.

Mario J. Viera
Segundo Frente Nacional del Escambray. Ernesto Guevara y el Pacto del Pedrero


Estaba cercano el momento en que Guevara arribara al Escambray; pero ya el Segundo Frente Nacional del Escambray le había enviado su mensaje por medio de la carta firmada por el comandante Jesús Carrera. En esta carta Carrera le explica a Guevara:

Teniendo noticias de que Ud. se dirige a esta zona, sin que se nos haya informado oficialmente por su organización su entrada en la zona, quiero advertirle lo siguiente: como cubano, como amante de la Libertad, y como compañero de todo el que lucha contra la tiranía, he de dar la vida por Uds. Ahora bien, deben tener presente, que el Segundo Frente ha sido y será siempre una organización en la que han tenido cabida todos los cubanos dispuestos a luchar en contra de la tiranía, no nos ha importado su militancia revolucionaria, sólo hemos tenido en cuenta su actuación dentro de nuestras filas, hemos soportado sin embargo los deseos ambiciosos de las organizaciones revolucionarías como el Directorio Revolucionario ─  que ha tratado ─ como el Comandante Bordón de sectorizar este frente militar en beneficio de dichas organizaciones (…) Teniendo en cuenta que viene Ud. del mismo lugar que vino el comandante Bordón días antes de descubrirse en ésta su falta de lealtad y sabiendo el alto concepto de la libertad y patriotismo del Dr. Castro y de Ud. mismo, lo conminamos a que antes de entrar en esta zona aclare sinceramente sus intenciones.

El 14 de octubre de 1958 entraba Guevara en la provincia de Las Villas; ya desde entonces estaba al tanto de la disposición del Estado Mayor del Segundo Frente Nacional del Escambray que establecía: “Que cualquier organización que contando con un grupo armado pretenda luchar en estas zonas sin previo acuerdo o autorización del Estado Mayor del Segundo Frente, será por primera vez advertida y por segunda vez exterminada por el Ejército del Segundo Frente[1]. Conociendo que los efectivos del Segundo Frente Nacional del Escambray eran la fuerza mayor en aquel territorio, Guevara se cuidó de no violar aquella disposición. Alentaría a Victor Bordón a unirse a su maltrecho grupo y prestaría atención a las quejas de Chomón sobre Menoyo y sus hombres y, por la izquierda llegaría a un convenio tácito con Eloy Gutiérrez Menoyo.

Se ha citado el fragmento de una carta de Fidel Castro y dirigida a Camilo Cienfuegos, fechada 14 de octubre de 1958, donde Castro expone: “Che ha sido enviado a Las Villas, para combatir al enemigo y mandar a las fuerzas del Movimiento 26 de Julio, no con pretensiones de mandar a ningún otro grupo. Ahora bien: si desean la unión de las fuerzas que operan en esa provincia es lógico que el mando corresponda al comandante más antiguo, el que haya demostrado más capacidad militar y organizativa, al que despierte más entusiasmo y confianza en el pueblo y esos requisitos que reúnen el Che y tú, nadie se los podrá discutir [...]. Yo no acepto ningún otro jefe que el Che, si las fuerzas llegan a un acuerdo[2].

Existe una evidente contradicción entre el enunciado de esta carta del 14 de octubre y lo establecido en la orden emitida por Castro para la creación de la Columna 8 al mando de Ernesto Guevara, donde a este se le nombraba “jefe de todas las unidades rebeldes del Movimiento 26 de Julio que operan en la provincia de Las Villas, tanto rurales como urbanas”, pero con la misión de “invitar” a todas las otras fuerzas revolucionarias que operaran en Las Villas “a integrar un solo cuerpo del Ejército para vertebrar y unificar el esfuerzo militar de la revolución”; por otra parte la expresa negativa de Castro de no reconocer a otro jefe que no sea Ernesto Guevara, una vez establecida la alianza de unidad entre todas las organizaciones insurreccionales de Las Villas, está en contradicción con lo que antes dice, que Guevara actuará en Las Villas sin pretensiones de mandar a ningún otro grupo.

Pronto, a su llegada, Guevara se vio sumergido dentro del golfo de intrigas que se abría en la abrupta geografía del Escambray; los conflictos entre los dos grupos que asumían la representación del Segundo Frente, el Directorio Revolucionario 13 de Marzo de Chomón y Cubela y el Segundo Frente Nacional de Eloy Gutiérrez Menoyo, Jesús Carrera y Armando Fleitas, aunándose a las del cuasi bandolero y contradictorio Victor Bordón ─ estereotipo del “malo” de un “western” americano ─, representante del M-26-7 en el Escambray, y las suyas propias siguiendo el guion ya trazado desde la Sierra Maestra.

Se dice que hubo un conflicto entre Guevara y el comandante del Segundo Frente Nacional del Escambray, Jesús Carrera Zayas ya desde los primeros días, con motivo de la orden del Estado Mayor del Segundo Frente relativa a las incursiones de otras fuerzas en el territorio bajo su control. De acuerdo con una versión, Carrera desarmó a Guevara y sus hombres en cumplimiento de aquella orden y le retuvo por un corto tiempo; según otra versión (Jon Lee Anderson)[3], en aquel encuentro entre los dos comandantes guerrilleros, Guevara le dice a Carrera que no le permitiría mencionar la palabra “advertencia” y este se deshizo en excusas. Sin importar cuál sea la versión verdadera, el caso es que Guevara, el día 20 de octubre ordenó a Victor Bordón presentarse ante él en el campamento Las Piñas, pero advirtiéndole que “esquivara todo tipo de encuentro con la tropa del Segundo Frente[4].

Bordón, luego de recibir una reprimenda de parte de Guevara por haber firmado su acatamiento a las decisiones del Segundo Frente, se reunió con sus hombres, un grupo que no pasaba más allá de la centena.

Me reuní con los oficiales de mi tropa y les expliqué que aquel hombre venía mandado por Fidel y había que acatar sus órdenes como si fuera el propio Comandante en Jefe. Les expresé también que me parecía un hombre muy honrado y justo, pero la información que tenía de nosotros no era la mejor. Todos coincidieron que debíamos echar pa’lante.[5]

Pronto Guevara comenzaría a realizar trabajo ideológico entre los combatientes del 26 de Julio a su mando y los campesinos de la zona empleando instructores políticos del P.S.P. Cumpliendo las directivas de la Sierra Maestra comenzó a incautar tierras privadas y a repartirlas entre algunos jornaleros agrícolas. Este accionar de Guevara en el Escambray es confirmado por Victor Bordón en su testimonio para el periodista José Antonio Fulgueiras:

El Che hizo un trabajo ideológico y político prácticamente asombroso para el poco tiempo que estuvo en el Escambray. Se reunió con los campesinos, les entregó tierras que fueron confiscadas a los latifundistas, conversó con el movimiento obrero, creó escuelas en Caballete de Casa, y logró en gran parte la unidad, pues con el Segundo Frente le fue imposible alcanzar un entendimiento.[6]

 Sobre este mismo tema se habla en el órgano oficial del Partido Comunista de Cuba, Granma:

…todavía en predios de Las Cuabas, El Guineo, El Pedrero y hasta en el intrincado Gavilanes, se habla de “las fincas del Che”. Con esa denominación los lugareños del lomerío aluden a la primera entrega realizada (…) en noviembre de 1958 (por) el entonces jefe del Frente Guerrillero de Las Villas (…) [quien] decide crear el Buró Agrario para proceder a repartir los terrenos expropiados a los latifundistas de la región.
Ovidio Díaz Rodríguez, quien por aquellos tiempos servía de enlace entre la máxima dirección del Partido Socialista Popular en Las Villas y el Ejército Rebelde, ha testimoniado que tras quedar constituida la primera Asociación Campesina el 12 de noviembre, el Che convocó a una concentración para ventilar el asunto. “Él habló, les explicó todo y luego anunció la expropiación de las dos primeras fincas”[7].

Cuando Guevara se reúne con el mando del Directorio Revolucionario el 21 de octubre en el campamento de Dos Arroyos “ellos estaban abiertos a la idea de cooperar con el Movimiento 26 de Julio, pero rechazaban cualquier diálogo con el segundo frente y con los comunistas” y reforzaron su voluntad de mantener su independencia como organización en un pacto de unidad con Guevara[8]. En este encuentro se acordó una acción conjunta para tomar el pequeño cuartel de Güinía de Miranda.  No obstante, de acuerdo con Waldo Fernández Cuenca:

La llegada del Che a Las Villas el 21 de octubre de 1958 venía a completar el complejo cuadro de fuerzas que combatían a la dictadura en esa zona central del país. La unidad se convertía en un proceso harto difícil que culminaría con el Pacto del Pedrero el 1º de diciembre entre las dos fuerzas mejor organizadas: El Movimiento 26 de Julio y el Directorio Revolucionario[9].

Todavía estaban frescos los desencuentros entre el Directorio Revolucionario y Fidel Castro a propósito del rechazo de este último de la Junta de Liberación surgida del Pacto de Miami y del desacuerdo del Directorio de reconocer la legitimidad de la designación del Magistrado Urrutia, la que consideraba como “imposición e intransigencia”. El Directorio, entonces declararía que no se debía “aceptar para el cargo de Presidente provisional a ningún miembro del Poder Judicial que hubiera jurado los estatutos de Batista. En este caso específico, al doctor Urrutia le aplaudíamos y reconocíamos el gesto hermoso y reivindicativo de su voto particular, pero considerábamos que éste no era suficiente para elevarlo a tan alta posición”.

Venciendo todos los inconvenientes se llegaría, finalmente, a un convenio entre la Columna 8 y el Directorio Revolucionario 13 de Marzo, al que posteriormente se uniría el Partido Socialista Popular. Guevara desde el mismo día de su llegada al Escambray se dedicó a buscar un sitio seguro donde establecer su campamento. Se dice que los campesinos de la zona le indicaron el intrincado paraje de Caballete de Casa, a más de 650 metros sobre el nivel del mar y ubicado a treinta kilómetros de la ciudad de Fomento. No obstante, Caballete de Casa se dejó como lugar de entrenamiento de nuevos reclutas y sitio para la planta de radio de la columna y quedó, como campamento oficial de Guevara, el situado en El Pedrero, en la zona denominada Manaca Ranzola.


Así el Primero de diciembre de 1958 se firmó el Pacto de El Pedrero: “Significaba coordinar las acciones sin que hubiera la desaparición de ninguna de las organizaciones; todas con una idea única, derrocar la tiranía”, según declararía Harry Villegas Tamayo, escolta de Guevara en Las Villas al periodista Enrique Ojito[10].

El 2 de diciembre, Guevara cursó una invitación a Gutiérrez Menoyo para un encuentro en El Pedrero. Muy propio de su carácter, Menoyo le responde a Guevara diciendo: “Comandante Ernesto Guevara como usted es la visita, le propongo que caminemos los dos la mitad del camino y como yo estoy en Nuevo Mundo y usted en el Pedrero le propongo vernos en Güinía de Miranda, que viene siendo la mitad del camino”. De acuerdo con una versión ofrecida por Roger Redondo, que cita Félix J. Hernández, la reunión entre los dos comandantes duró unas dos horas discutiendo los términos del Pacto de El Pedrero. “Las aspiraciones unitarias del Ché sólo lograron un acuerdo tácito para que las acciones de la tropa de Menoyo se desarrollaran en un área determinada[11]. Solo en esta reunión se llegaría a un acuerdo en lo militar, decidiéndose que el “Segundo Frente avanzaría por el sur de la Isla hacía La Habana. El Directorio Revolucionario avanzaría con las tropas de Guevara por el centro de Cuba también hasta La Habana mientras que las tropas de Camilo Cienfuegos harían el recorrido por la costa norte[12]. Esta última decisión se pospondría hasta que Guevara consultara con el mando de la Sierra Maestra.

Siguiendo lo expuesto por Roger Redondo, se produce un nuevo encuentro entre Guevara y Eloy Gutiérrez Menoyo con el propósito de firmar el pacto entre las dos organizaciones insurreccionales; empero no llegaban a un acuerdo definitivo por lo que, en aquel texto, antes concertado con el Directorio Revolucionario, se establecía en cuanto a “política Agraria y a la Administración de Justicia”.

El texto original del Pacto de El Pedrero tal como fuera firmado por Guevara y Chomón es el siguiente:

El proceso de descomposición del gobierno dictatorial de Fulgencio Batista ha entrado en su etapa definitiva. Todos los esfuerzos de la dictadura estaban encaminados a mantenerse hasta la farsa electoral del 3 de noviembre, esa fecha ha pasado y constituyó una sonora bofetada del pueblo a los candidatos de la dictadura, oficiales o no.

Una nueva fecha se abre ante la perspectiva de los cansados soldados de la tiranía: el 24 de febrero, momento teórico en que se deberá transmitir el mando presidencial, pero el soldado del batistato, cada vez cree menos en fechas ilusorias y cada vez palpa más en sus carnes la eficiencia de las armas del pueblo.

Haciendo patente la plena identificación que existe en la lucha contra la tiranía entre el Movimiento 26 de julio y el Directorio revolucionario, ambas organizaciones se dirigen al pueblo de Las Villas, desde la Sierra del Escambray donde sus fuerzas combaten por la libertad de Cuba.

Es propósito del Movimiento 26 de Julio y del Directorio Revolucionario mantener una perfecta coordinación en sus acciones militares, llegando a combinar operaciones, donde sus fuerzas participen al mismo tiempo, combatiendo miembros del 26 de Julio y del Directorio Revolucionario. Así como de utilizar conjuntamente para beneficio de la Revolución, las vías de comunicaciones y abastecimiento que están bajo el control de una u otra organización.

En la política administrativa, el territorio libre ha sido dividido en zonas que están bajo la jurisdicción del Directorio revolucionario y el Movimiento 26 de julio, donde cada organización recaudará los tributos de guerra.

En cuanto a la política Agraria y a la Administración de Justicia, el Movimiento 26 de Julio y el Directorio Revolucionario están acoplando sus planes de Reforma Agraria y Código Penal.

Estas declaraciones llevan una síntesis de cohesión del Movimiento Revolucionario en el frente de Las Villas, donde luchan hermanados el 26 de Julio y el Directorio Revolucionario, que representan los más puros ideales de la juventud, llevando gran parte del peso de la insurrección cubana, derramando su sangre, sin la cual no hubiera habido ni Sierra Maestra, ni Sierra del Escambray ni se hubiera dado un 26 de Julio en el Moncada ni un 13 de Marzo en el Palacio Presidencial.

Estamos conscientes de nuestro deber con la Patria y en nombre de los postulados revolucionarios de Frank País y José Antonio Echeverría, llamamos a la unión a todos los factores revolucionarios e invitamos a todas las organizaciones en el territorio para que se adhieran públicamente a este llamamiento, coordinando su acción en beneficio de la nación cubana.

Unir es la palabra de orden: juntos estamos dispuestos a vencer o morir.

Luego de un fuerte debate donde no se llegaba a tomar un acuerdo se suprime del Pacto entre el Segundo Frente y el 26 de Julio los puntos donde no existían convergencias. Sobre este tema, Eloy Gutiérrez Menoyo testimoniaría en declaraciones que le daría al periodista independiente Rogelio Fabio Hurtado en abril de 2014[13]:

Se ha hablado de grandes discrepancias con el Che, cosa que no fue cierta. Fueron pequeñas intrigas, alimentadas y dimensionadas por la gente del PSP, que no impidieron que yo firmara con el Che el Pacto del Pedrero, el cual no supeditaba nuestras tropas a su mando y que funcionó muy concretamente en lo operacional para coordinar nuestros esfuerzos militares. Sencillamente, nosotros iniciaríamos la ofensiva por la costa sur y él lo haría por la costa norte. Fuimos los primeros en cumplir, iniciamos la ofensiva el 2 de diciembre, cuando irrumpimos al frente de varias columnas en la ciudad de Trinidad, que ocupamos durante toda la noche, operación en la que consumimos casi todo el parque del que disponíamos.

Castro, por su parte no recibió de muy buen grado la firma del Pacto de El Pedrero efectuada por Guevara con el Directorio Revolucionario. Criticaría a Guevara en carta con fecha 26 de diciembre de 1958, diciéndole: “Considero que estás cometiendo un grave error político al compartir tu autoridad, tu prestigio y tu fuerza con el Directorio Revolucionario”; y agrega en tonos despectivos hacia el Directorio Revolucionario: “No tiene sentido aupar [a] un grupito cuyas intenciones y cuyas ambiciones conocemos sobradamente, y que en el futuro serán fuente de problemas y dificultades. Tan soberbios y presumidos son, que ni siquiera han acatado tu jefatura, ni la mía, pretenden erigir una fuerza militar autónoma y particular que no podremos tolerar de ninguna forma (…) La Columna de Camilo debe constituir la vanguardia y apoderarse de La Habana cuando la Dictadura caiga si no queremos que las armas de Columbia se las repartan entre todos los grupos y tengamos en el futuro un problema muy grave.

En este momento la situación de Las Villas constituye mi principal preocupación. No comprendo por qué vamos a caer en el mal que motivó precisamente el envío tuyo y de Camilo a esa Provincia.

Ahora resulta que cuando podíamos haberlo superado definitivamente, lo agravamos[14].

Según el historiador José Álvarez, citado por Wilfredo Cancio Isla, esta carta de Castro, confirma que él “siempre se burló de los pactos y que todo lo tenía certeramente calculado para evitar que no hubiera el más mínimo chance de disputarle el poder absoluto[15].

El Movimiento 26 de Julio, en la persona de Ernesto Guevara, había logrado concertar una alianza con las dos organizaciones insurreccionales del Escambray y con la guerrilla del P.S.P.; alianza donde el más favorecido sería el 26 de Julio. Ni el Directorio Revolucionario 13 de Marzo, ni el Segundo Frente Nacional del Escambray, ni tampoco el P.S.P. serían tomados como aliados efectivos, sino como aliados de conveniencia.

Chomón, cegado por su prepotencia, no comprendió que firmar con el 26 de Julio colocaría a su organización en una posición de dependencia política con respecto a Guevara. Él ya había conocido, desde la fecha del Pacto de Miami, el pobre concepto que Castro tenía de cualquier otra organización, incluido el Directorio, que no fuera la suya propia. El Escambray dejaría de ser para convertirse en Frente de las Villas; y el jefe de ese frente, la figura cimera del Frente de Las Villas ahora sería el Comandante Ernesto Guevara, el Che. El Directorio Revolucionario quedaría relegado a un segundo lugar.

Guevara había llegado al Escambray con un grupo en pésimas condiciones, agotados y muchos descalzos; un grupo que estaba necesitado del auxilio generoso de los combatientes del Escambray y que requería de la unidad para su subsistencia.

Cuando se firma un pacto de alianza hay que pensar previamente si la otra parte cumplirá con todo lo pactado y tener presente quién de los pactantes está en mejor posición o con mayor fuerza, y, sobre todo, cuál de las dos partes está más urgida para pactar. En todo pacto político o militar como en este caso, se requiere definir las obligaciones y los beneficios recíprocos. Tanto el Directorio Revolucionario como el Movimiento 26 de Julio poseían puntos de vistas divergentes en cuanto a la toma del poder y del establecimiento del gobierno provisional. El Movimiento 26 de Julio ambicionaba colocarse como la fuerza conductora de la revolución y el Directorio Revolucionario, que conocía estas intenciones, aspiraba a formar parte igual en la dirección del proceso de transición. Esto no quedó consensuado en el Pacto de El Pedrero. Chomón siempre demostró que, en asuntos políticos era un completo miope; y en lo militar, era totalmente ciego. No comprendió el concepto schmittiano del enemigo potencial que representaría el Movimiento 26 de Julio en el conflicto de intereses opuestos, llevado hasta el antagonismo. Este criterio de antagonismo está presente en Castro que ve como enemigo, al otro, al extraño, es decir, al que no se somete a sus ambiciones, a todo aquel que eventualmente pudiera hacerle competencia. Carl Schmitt todo el tiempo estará presente en el modo de Castro de entender lo político.

Guevara llegaba al Escambray con un discurso que llamaba a la unidad, pero el 26 de Julio era el principal adversario del Directorio; sin embargo, tanto Chomón como Gutiérrez Menoyo se veían entre sí no como adversarios, sino como enemigos inmediatos y no comprendieron que, ante la llegada del extraño, hubiera sido más conveniente para sus mutuos intereses firmar una alianza de colaboración y de no agresión frente a los intereses políticos del 26 de Julio. Por su origen tanto el Directorio Revolucionario como el Segundo Frente eran organizaciones afines. La historia demostraría que el Directorio Revolucionario quedaría relegado de todo poder y el Segundo Frente estigmatizado con los peores calificativos. Castro sería por tanto el héroe nacional merecedor de todos los laureles de la gloria.




[1] Eloy Gutiérrez Menoyo y Jesús Carreras Zayas: Órdenes dictadas por el Estado Mayor del Segundo Frente Nacional Unido del Escambray, para la zona norte, en: Joel Iglesias. De la Sierra Maestra al Escambray, Editorial Letras Cubanas, La Habana, 1979. Cit. por Ricardo Efrén González. La estrategia unitaria del Che Guevara en Las Villas
[2] Fidel Castro Ruz. “Carta a Camilo Cienfuegos, 14 de octubre de 1958”, en Fondo 01, Oficina de Asuntos Históricos del Consejo de Estado. Cit. por Luis Machado Ordetx. Unidad y asunción en El Pedrero. Periódico Vanguardia. 17 de diciembre de 2013
[3] Jon Lee Anderson. Che Guevara: A Revolutionary Life. Grove Press. New York 2010
[4]Luis Machado Ordetx. Unidad y asunción en El Pedrero. Periódico Vanguardia. 17 diciembre 2013
[5] Testimonio de Bordón dado a José Antonio Fulgueiras. No vine aquí a pelear por grados. Diario Escambray. 31 enero, 2014
[6] Idem
[7] La tierra repartida en la memoria guajira.  Granma, 8 de mayo de 2014
[8] Jon Lee Anderson. Op. Cit.
[9] Waldo Fernández Cuenca. Anatomía de un enfrentamiento. La guerra. Cubaencuentro, 30 de diciembre de 2009
[10] Enrique Ojito. De las tinieblas a la luz. Periódico Escambray. 13 octubre, 2013
[11] Félix J. Hernández. Los Primeros Encuentros de Gutiérrez Menoyo con el Che.
[12] Idem
[13] Rogelio Fabio Hurtado. Entrevista con Eloy Gutiérrez Menoyo. Blog La Madrugada. 3 de abril de 2014 
[14] Fidel Castro: La contraofensiva estratégica, Oficina de Publicaciones del Consejo de Estado, 2010, pp. 343-345
[15] José Álvarez, profesor emérito de la Universidad de la Florida y autor de Principio y fin del mito fidelista (2008). Citado por Wilfredo Cancio Isla. Café Fuerte.

miércoles, 26 de octubre de 2016

Capítulo XXXI Primera Parte. “Amigos, aliados y enemigos. Un análisis crítico de la Era del castrismo”.

Mario J. Viera
 
Estado Mayor del Segundo Frente Nacional del Escambray
Segundo Frente Nacional del Escambray. Ernesto Guevara y el Pacto del Pedrero
Julio de 1958. Faure Chomón como Secretario General del Directorio Revolucionario comienza a recibir informes alarmantes sobre la situación presente en el Escambray. Ya se han presentado desencuentros entre el Secretario General de Sancti Spíritus del Directorio, Piro Abreu, y Armando Fleites, Secretario General del Segundo Frente, por cuestiones no bien aclaradas.

Por otra parte, la situación en La Habana ya es sumamente peligrosa. Luego del fallido atentado a Santiago Rey Pernas, el 13 de junio, se desató una furiosa persecución. Ya posteriormente al 9 de abril, la dictadura no se andaría con contemplaciones, la orden dada era: no prisioneros, muertos.

Chomón, García Lavandero y Rodríguez Loeches ya no tenían lugar seguro donde encontrar refugio y abandonan el apartamento del Vedado donde se ocultaban, y lo hacen a tiempo. El 15 de junio, domingo Día de los Padres, Ventura Novo ya ha ubicado el apartamento donde los revolucionarios se habían ocultado y acechan en sus alrededores. Día fatal para dos jóvenes hermanas pertenecientes al Movimiento de Resistencia Cívica que, coincidentemente, vivían en aquel mismo edificio de apartamentos, Lourdes y Cristina Giralt Andreu, de 22 y 28 años de edad respectivamente. Ellas al ver al destacamento policiaco que se mueve en el exterior, piensan que vienen por ellas; es posible que hayan intentado huir; es posible que, decididas como eran, hayan optado por enfrentarse a los sicarios uniformados. Son acribilladas por los disparos de la policía.

El 23 de junio Eduardo García Lavandero, jefe de acción del Directorio, muere en enfrentamiento con efectivos del SIM, y Enrique Rodríguez Loeches, la mano derecha de Chomón, acosado por la policía, ha tenido que buscar asilo en la embajada de Guatemala. Chomón no tiene más opciones, él, que no cree en la lucha guerrillera, tiene que buscar refugio en el Escambray.

Al llegar al Escambray escucha las quejas de Rolando Cubela. El acusa a Eloy Gutiérrez Menoyo de querer ser el jefe máximo del Frente del Escambray. Menoyo es, en su opinión, un advenedizo. ¿Acaso a este no se le había enviado para, con recursos del Directorio Revolucionario, explorar las posibilidades para un alzamiento en la cordillera villareña? ¿No sería mejor que él, Cubela, fuera el jefe del Frente; él que es fundador del Directorio Revolucionario; él quien fuera el ejecutor de Blanco Rico? Además, Gutiérrez Menoyo mantiene contactos con Carlos Prío por medio del pequeño grupo de alzados miembros de la Organización Auténtica.

Ya colocado a favor de Rolando Cubela, Chomón invitó a Gutiérrez Menoyo a una reunión en el campamento de Dos Arroyos. Pretendía ser el mediador entre ambos combatientes. Allí se encontraron frente a frente dos hombres muy diferentes entre sí; dos caracteres diametralmente opuestos. Chomón y Menoyo. Mientras Chomón es un hombre de gris personalidad incapaz de sonreír y cuando lo hace su sonrisa parece una mueca; Menoyo posee carisma, responde con agilidad. Es dinámico a diferencia de Chomón y capaz de reír y de hacer bromas. No disimula su modo de pensar mientras que Chomón nunca da indicios en su rostro sobre lo que se esconde dentro de su mente.

Fue un debate tenso y agrio; el enfrentamiento de dos posiciones políticas e ideológicas que no tranzarían, intransigente una con otra. A los reclamos de Cubela, Menoyo tiene un historial de lucha guerrillera muy superior al presente en Cubela. El habría llegado al Directorio Revolucionario desde sus inicios, pero ni siquiera tomó parte en las acciones del 13 de marzo, porque se encontraba en el exilio y solo regresaría acompañando a Chomón en la expedición de Nuevitas. Según E. I. Gutiérrez “Menoyo le espetó a Chomón en pleno rostro, que él no tenía experiencia alguna en la lucha guerrillera. Le afirmó que como Secretario General al frente de todos ellos, estaba ocupando un cargo que no merecía[1]. Este exabrupto de Menoyo, según el citado autor, complicó aún más la situación. Chomón ante esta situación declaró que citaría de inmediato a los miembros del Comité Ejecutivo del Directorio.

Muy molesto, Eloy Gutiérrez Menoyo abandonó la reunión con todos sus hombres. Con esta decisión se producía la escisión dentro del frente del Escambray en dos grupos que serían desde ese mismo instante, enemigos irreconciliables. Una vez que el Ejecutivo del Directorio Revolucionario, o lo que quedaba de él, logró reunirse, tomó el acuerdo de ratificar a Faure Chomón como Secretario General y designar a Rolando Cubela como jefe del movimiento guerrillero. A propuesta de Chomón, quien acusaba a Menoyo de traidor, se decidió expulsarle del Directorio Revolucionario. Ahora convivirían en constante litigio dos organizaciones guerrilleras, el Frente del Directorio Revolucionario y el Segundo Frente Nacional del Escambray. Ambos grupos se acusarían mutuamente de haberse robado la representación del Frente del Escambray. Desde ahora y en adelante Gutiérrez Menoyo sería la bête noire de la insurrección anti batistiana.

Menoyo sería marcado con el estigma de traidor por, como dice una cronista castrista, mantener “una actitud divisionista” y, sobre todo, y esta la causa principal del calificativo de traidor, por “establecer relaciones con la Organización Auténtica, dirigida por el ex presidente de Cuba Carlos Prío Socarrás[2].

Empero a todo esto, hay que tomar en consideración algunos hechos significativos. Un importante alijo de armas enviado por Carlos Prío fue empleado en el asalto al Palacio Presidencial por los miembros de la Organización Auténtica Eduardo García Lavandero, y Evelio Prieto Guillaume, que le mantenía bajo su guarda. García Lavandero moriría siendo jefe de acción del Directorio y Prieto Guillaume caería en el asalto al Palacio. También en el ataque a Palacio caería Menelao Mora Morales que había sido electo dos veces al Congreso como representante por el Partido Revolucionario Cubano (Auténtico), además de Pedro Téllez Valdés y Gerardo Medina Cardentey también del PRC y muertos en las acciones del 13 de marzo. En la expedición del Scapade se incluyeron varias ametralladoras aportadas por Carlos Prío; estas armas cayeron en poder de la policía en la Playa de Santa Fe formando parte del equipo bélico que Chomón había desviado hacia La Habana. Además, se debe tener en cuenta que fue el ex presidente Carlos Prío Socarrás el que aportó el dinero que se requería para la compra del yate Granma. Por otra parte, Faure Chomón había militado, antes de unirse a José Antonio Echeverría, en el Movimiento Socialista Revolucionario de Masferrer, una de las dos principales organizaciones de gansterismo político que surgieron en la Universidad y que contaba con el respaldo del gobierno auténtico de Ramón Grau San Martín.

La leyenda negra que fue formándose en torno del Segundo Frente Nacional del Escambray le presentaban como si se tratara de una fuerza minúscula. Gutiérrez señala al respecto:

Por el conocimiento que los vecinos tenían de Menoyo, en pocas semanas el II Frente del Escambray creció en varias decenas de hombres. Para los finales de julio campesinos de toda la zona, así como combatientes de las ciudades aledañas, se habían incorporado al mismo.[3]

Armando Fleitas relata un encuentro que el Segundo Frente Nacional del Escambray sostuvo con Enrique Oltuski, Coordinador del “Movimiento 26 de Julio” en Las Villas ─ a quien Mauricio Vicent[4], del periódico español El País denominaría “el hombre del Che en el Llano” ─. A solicitud suya quería tener un encuentro con los mandos del Segundo Frente Nacional del Escambray. En aquella reunión, además de Fleitas estuvieron presentes, el Comandante Eloy Gutiérrez Menoyo, el Comandante William Morgan, el capitán Osvaldo Montiel, el capitán Roger Redondo, el capitán José Cordero, y el teniente Felipe Lema.

Según lo dicho por Fleites, “Oltuski tomó la palabra y expresó que traía un mensaje del Comandante Fidel Castro y de Haydée Santamaría, en el cual invitaban al Segundo Frente a integrarse al Movimiento 26 de Julio, incluyendo al Comandante Eloy Gutiérrez Menoyo como Jefe Militar de esa organización en la Provincia de Las Villas y la coordinación con las Delegaciones Civiles en las ciudades”. Y agrega Fleites diciendo que Gutiérrez Menoyo “consideró, que por las características e historia propia del Segundo Frente, no podía aceptar la invitación, porque en aquel frente guerrillero, siguiendo la disciplina del Estado Mayor, combatían hombres de diferentes organizaciones o que eran independientes, pero señaló que reconocía que el Comandante Fidel Castro era el primer soldado de la revolución y que estábamos dispuestos a concretar y coordinar acuerdos estratégicos y operacionales en Las Villas con el Movimiento 26 de Julio, así como intercambiar inteligencia, información y ayuda mutua”.

Sobre los resultados de esta reunión escribiría Oltuski[5]:

En términos nacionales reconocían la autoridad revolucionaria de Fidel y en lo civil estaban dispuestos a colaborar con el 26, pero sin fundirse en nuestras filas. En cuanto al grupo de Faure, había problemas. Estos se negaban a reconocer la autoridad militar de Menoyo, a pesar de que él había sido prácticamente el creador del Frente del Escambray, según Fleites.

Agrega entonces Oltuski:

Estaba clara la razón de las divergencias que existían en el Escambray. Ahora bien, ¿qué debíamos hacer nosotros? Claramente era más importante el apoyo de Menoyo. Parecían los más poderosos y operaban en una zona que dependía en lo fundamental de Cienfuegos. Precisamente donde nosotros éramos más fuertes. Desde allí podíamos abastecer fácilmente a Bordón. Además, Bordón pasaría a integrar el Estado Mayor de Menoyo, desde donde podría influir en el futuro curso de los acontecimientos. Sin lugar a dudas, nuestra influencia podría ser mayor sobre Menoyo que sobre Faure. Lo que me habían contado en Miami así lo indicaba. En definitiva, esta era una situación temporal que se resolvería favorablemente para nosotros, cuando llegara un comandante con prestigio de la Sierra, y nuestro propio ejército del 26 de Julio se convirtiera entonces en el más poderoso y aguerrido del Escambray. Entonces desaparecería el peligro de que Las Villas cayera en manos de otra organización que no fuera la nuestra.

Este criterio expresado por Oltuski echa por tierra la supuesta debilidad, en número de hombres, del Segundo Frente Nacional del Escambray. Por otra parte, se entrevé el papel de provocador que debería asumir Victor Bordón dentro del Estado Mayor del Segundo Frente y las aspiraciones de Castro de que el Movimiento 26 de Julio asumiera el control de todo el Escambray con la llegada de Ernesto Guevara al Escambray y, así, evitar que Las Villas cayera bajo la dirección de otra organización… ¿Acaso la Organización Auténtica?



[1] E.I. Gutiérrez. El Castro Desconocido: Una Convergencia Fatal. Exlibris. 2010
[2] Lisandra Gómez Guerra. Camino a la independencia. Juventud Rebelde. 16 de octubre del 2013
[3] E.I. Gutiérrez. Op. Cit.
[4] Mauricio Vicent. Enrique Oltuski: El hombre del Che en el Llano. El País. 18 de diciembre de 2012
[5] Enrique Oltuski. Gente del Llano. Citado por Ramón Pérez Cabrera. La Revolución. Pilares del Socialismo en Cuba