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miércoles, 26 de octubre de 2016

Capítulo XXXI Primera Parte. “Amigos, aliados y enemigos. Un análisis crítico de la Era del castrismo”.

Mario J. Viera
 
Estado Mayor del Segundo Frente Nacional del Escambray
Segundo Frente Nacional del Escambray. Ernesto Guevara y el Pacto del Pedrero
Julio de 1958. Faure Chomón como Secretario General del Directorio Revolucionario comienza a recibir informes alarmantes sobre la situación presente en el Escambray. Ya se han presentado desencuentros entre el Secretario General de Sancti Spíritus del Directorio, Piro Abreu, y Armando Fleites, Secretario General del Segundo Frente, por cuestiones no bien aclaradas.

Por otra parte, la situación en La Habana ya es sumamente peligrosa. Luego del fallido atentado a Santiago Rey Pernas, el 13 de junio, se desató una furiosa persecución. Ya posteriormente al 9 de abril, la dictadura no se andaría con contemplaciones, la orden dada era: no prisioneros, muertos.

Chomón, García Lavandero y Rodríguez Loeches ya no tenían lugar seguro donde encontrar refugio y abandonan el apartamento del Vedado donde se ocultaban, y lo hacen a tiempo. El 15 de junio, domingo Día de los Padres, Ventura Novo ya ha ubicado el apartamento donde los revolucionarios se habían ocultado y acechan en sus alrededores. Día fatal para dos jóvenes hermanas pertenecientes al Movimiento de Resistencia Cívica que, coincidentemente, vivían en aquel mismo edificio de apartamentos, Lourdes y Cristina Giralt Andreu, de 22 y 28 años de edad respectivamente. Ellas al ver al destacamento policiaco que se mueve en el exterior, piensan que vienen por ellas; es posible que hayan intentado huir; es posible que, decididas como eran, hayan optado por enfrentarse a los sicarios uniformados. Son acribilladas por los disparos de la policía.

El 23 de junio Eduardo García Lavandero, jefe de acción del Directorio, muere en enfrentamiento con efectivos del SIM, y Enrique Rodríguez Loeches, la mano derecha de Chomón, acosado por la policía, ha tenido que buscar asilo en la embajada de Guatemala. Chomón no tiene más opciones, él, que no cree en la lucha guerrillera, tiene que buscar refugio en el Escambray.

Al llegar al Escambray escucha las quejas de Rolando Cubela. El acusa a Eloy Gutiérrez Menoyo de querer ser el jefe máximo del Frente del Escambray. Menoyo es, en su opinión, un advenedizo. ¿Acaso a este no se le había enviado para, con recursos del Directorio Revolucionario, explorar las posibilidades para un alzamiento en la cordillera villareña? ¿No sería mejor que él, Cubela, fuera el jefe del Frente; él que es fundador del Directorio Revolucionario; él quien fuera el ejecutor de Blanco Rico? Además, Gutiérrez Menoyo mantiene contactos con Carlos Prío por medio del pequeño grupo de alzados miembros de la Organización Auténtica.

Ya colocado a favor de Rolando Cubela, Chomón invitó a Gutiérrez Menoyo a una reunión en el campamento de Dos Arroyos. Pretendía ser el mediador entre ambos combatientes. Allí se encontraron frente a frente dos hombres muy diferentes entre sí; dos caracteres diametralmente opuestos. Chomón y Menoyo. Mientras Chomón es un hombre de gris personalidad incapaz de sonreír y cuando lo hace su sonrisa parece una mueca; Menoyo posee carisma, responde con agilidad. Es dinámico a diferencia de Chomón y capaz de reír y de hacer bromas. No disimula su modo de pensar mientras que Chomón nunca da indicios en su rostro sobre lo que se esconde dentro de su mente.

Fue un debate tenso y agrio; el enfrentamiento de dos posiciones políticas e ideológicas que no tranzarían, intransigente una con otra. A los reclamos de Cubela, Menoyo tiene un historial de lucha guerrillera muy superior al presente en Cubela. El habría llegado al Directorio Revolucionario desde sus inicios, pero ni siquiera tomó parte en las acciones del 13 de marzo, porque se encontraba en el exilio y solo regresaría acompañando a Chomón en la expedición de Nuevitas. Según E. I. Gutiérrez “Menoyo le espetó a Chomón en pleno rostro, que él no tenía experiencia alguna en la lucha guerrillera. Le afirmó que como Secretario General al frente de todos ellos, estaba ocupando un cargo que no merecía[1]. Este exabrupto de Menoyo, según el citado autor, complicó aún más la situación. Chomón ante esta situación declaró que citaría de inmediato a los miembros del Comité Ejecutivo del Directorio.

Muy molesto, Eloy Gutiérrez Menoyo abandonó la reunión con todos sus hombres. Con esta decisión se producía la escisión dentro del frente del Escambray en dos grupos que serían desde ese mismo instante, enemigos irreconciliables. Una vez que el Ejecutivo del Directorio Revolucionario, o lo que quedaba de él, logró reunirse, tomó el acuerdo de ratificar a Faure Chomón como Secretario General y designar a Rolando Cubela como jefe del movimiento guerrillero. A propuesta de Chomón, quien acusaba a Menoyo de traidor, se decidió expulsarle del Directorio Revolucionario. Ahora convivirían en constante litigio dos organizaciones guerrilleras, el Frente del Directorio Revolucionario y el Segundo Frente Nacional del Escambray. Ambos grupos se acusarían mutuamente de haberse robado la representación del Frente del Escambray. Desde ahora y en adelante Gutiérrez Menoyo sería la bête noire de la insurrección anti batistiana.

Menoyo sería marcado con el estigma de traidor por, como dice una cronista castrista, mantener “una actitud divisionista” y, sobre todo, y esta la causa principal del calificativo de traidor, por “establecer relaciones con la Organización Auténtica, dirigida por el ex presidente de Cuba Carlos Prío Socarrás[2].

Empero a todo esto, hay que tomar en consideración algunos hechos significativos. Un importante alijo de armas enviado por Carlos Prío fue empleado en el asalto al Palacio Presidencial por los miembros de la Organización Auténtica Eduardo García Lavandero, y Evelio Prieto Guillaume, que le mantenía bajo su guarda. García Lavandero moriría siendo jefe de acción del Directorio y Prieto Guillaume caería en el asalto al Palacio. También en el ataque a Palacio caería Menelao Mora Morales que había sido electo dos veces al Congreso como representante por el Partido Revolucionario Cubano (Auténtico), además de Pedro Téllez Valdés y Gerardo Medina Cardentey también del PRC y muertos en las acciones del 13 de marzo. En la expedición del Scapade se incluyeron varias ametralladoras aportadas por Carlos Prío; estas armas cayeron en poder de la policía en la Playa de Santa Fe formando parte del equipo bélico que Chomón había desviado hacia La Habana. Además, se debe tener en cuenta que fue el ex presidente Carlos Prío Socarrás el que aportó el dinero que se requería para la compra del yate Granma. Por otra parte, Faure Chomón había militado, antes de unirse a José Antonio Echeverría, en el Movimiento Socialista Revolucionario de Masferrer, una de las dos principales organizaciones de gansterismo político que surgieron en la Universidad y que contaba con el respaldo del gobierno auténtico de Ramón Grau San Martín.

La leyenda negra que fue formándose en torno del Segundo Frente Nacional del Escambray le presentaban como si se tratara de una fuerza minúscula. Gutiérrez señala al respecto:

Por el conocimiento que los vecinos tenían de Menoyo, en pocas semanas el II Frente del Escambray creció en varias decenas de hombres. Para los finales de julio campesinos de toda la zona, así como combatientes de las ciudades aledañas, se habían incorporado al mismo.[3]

Armando Fleitas relata un encuentro que el Segundo Frente Nacional del Escambray sostuvo con Enrique Oltuski, Coordinador del “Movimiento 26 de Julio” en Las Villas ─ a quien Mauricio Vicent[4], del periódico español El País denominaría “el hombre del Che en el Llano” ─. A solicitud suya quería tener un encuentro con los mandos del Segundo Frente Nacional del Escambray. En aquella reunión, además de Fleitas estuvieron presentes, el Comandante Eloy Gutiérrez Menoyo, el Comandante William Morgan, el capitán Osvaldo Montiel, el capitán Roger Redondo, el capitán José Cordero, y el teniente Felipe Lema.

Según lo dicho por Fleites, “Oltuski tomó la palabra y expresó que traía un mensaje del Comandante Fidel Castro y de Haydée Santamaría, en el cual invitaban al Segundo Frente a integrarse al Movimiento 26 de Julio, incluyendo al Comandante Eloy Gutiérrez Menoyo como Jefe Militar de esa organización en la Provincia de Las Villas y la coordinación con las Delegaciones Civiles en las ciudades”. Y agrega Fleites diciendo que Gutiérrez Menoyo “consideró, que por las características e historia propia del Segundo Frente, no podía aceptar la invitación, porque en aquel frente guerrillero, siguiendo la disciplina del Estado Mayor, combatían hombres de diferentes organizaciones o que eran independientes, pero señaló que reconocía que el Comandante Fidel Castro era el primer soldado de la revolución y que estábamos dispuestos a concretar y coordinar acuerdos estratégicos y operacionales en Las Villas con el Movimiento 26 de Julio, así como intercambiar inteligencia, información y ayuda mutua”.

Sobre los resultados de esta reunión escribiría Oltuski[5]:

En términos nacionales reconocían la autoridad revolucionaria de Fidel y en lo civil estaban dispuestos a colaborar con el 26, pero sin fundirse en nuestras filas. En cuanto al grupo de Faure, había problemas. Estos se negaban a reconocer la autoridad militar de Menoyo, a pesar de que él había sido prácticamente el creador del Frente del Escambray, según Fleites.

Agrega entonces Oltuski:

Estaba clara la razón de las divergencias que existían en el Escambray. Ahora bien, ¿qué debíamos hacer nosotros? Claramente era más importante el apoyo de Menoyo. Parecían los más poderosos y operaban en una zona que dependía en lo fundamental de Cienfuegos. Precisamente donde nosotros éramos más fuertes. Desde allí podíamos abastecer fácilmente a Bordón. Además, Bordón pasaría a integrar el Estado Mayor de Menoyo, desde donde podría influir en el futuro curso de los acontecimientos. Sin lugar a dudas, nuestra influencia podría ser mayor sobre Menoyo que sobre Faure. Lo que me habían contado en Miami así lo indicaba. En definitiva, esta era una situación temporal que se resolvería favorablemente para nosotros, cuando llegara un comandante con prestigio de la Sierra, y nuestro propio ejército del 26 de Julio se convirtiera entonces en el más poderoso y aguerrido del Escambray. Entonces desaparecería el peligro de que Las Villas cayera en manos de otra organización que no fuera la nuestra.

Este criterio expresado por Oltuski echa por tierra la supuesta debilidad, en número de hombres, del Segundo Frente Nacional del Escambray. Por otra parte, se entrevé el papel de provocador que debería asumir Victor Bordón dentro del Estado Mayor del Segundo Frente y las aspiraciones de Castro de que el Movimiento 26 de Julio asumiera el control de todo el Escambray con la llegada de Ernesto Guevara al Escambray y, así, evitar que Las Villas cayera bajo la dirección de otra organización… ¿Acaso la Organización Auténtica?



[1] E.I. Gutiérrez. El Castro Desconocido: Una Convergencia Fatal. Exlibris. 2010
[2] Lisandra Gómez Guerra. Camino a la independencia. Juventud Rebelde. 16 de octubre del 2013
[3] E.I. Gutiérrez. Op. Cit.
[4] Mauricio Vicent. Enrique Oltuski: El hombre del Che en el Llano. El País. 18 de diciembre de 2012
[5] Enrique Oltuski. Gente del Llano. Citado por Ramón Pérez Cabrera. La Revolución. Pilares del Socialismo en Cuba

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